En tu próximo paseo, prueba a quedarte un minuto mirando el mismo rincón. Busca desde el sendero unas hojas caídas y fíjate en sus bordes. Algunas están enteras y otras ya se deshacen. Si ves algo que se mueve, sigue con la mirada y deja las hojas en su sitio.
¿Qué pasa con las hojas que caen al suelo?
Los bichos bola son isópodos terrestres. Muchos se refugian en rincones húmedos y se alimentan de restos vegetales. Al trocear las hojas, ayudan a descomponerlas. Puedes empezar comparando una hoja entera con otra que se deshace por los bordes. El paseo ya habrá merecido la pausa aunque ese día no veas ningún animal.
Una pausa con tu peludo
Elige un punto del sendero donde podáis parar sin estorbar. Deja que tu perro olfatee cerca de ti mientras miras el borde del camino. Evita que meta el hocico entre las hojas y deja también las piedras y los troncos donde están.
Tres rutas para probarlo
Escalona, Toledo. En la orilla izquierda del Alberche, el sendero discurre junto al bosque de ribera. Es una buena ocasión para alternar la vista del río con lo que pasa a tus pies. Consulta los avisos de acceso y deja el paseo para otro día si hay tramos anegados.
Los Navalucillos, Toledo. El área de Las Becerras queda junto al río Pusa. Si te apetece una caminata con subida, la circular de la Sierra de la Botija enlaza el río con el monte y suma unos 9,4 km.
Leganés, Madrid Sur. La vuelta por Polvoranca tiene la laguna de Mari Pascuala como referencia. Puedes hacer la pausa en un borde con sombra y hojas caídas que sea visible desde el camino.
¿Qué detalle te llevas del paseo?
Una hoja que parece encaje o un animal que desaparece en un segundo. Si te apetece, cuéntanos qué te llamó la atención en Instagram.
