Un momento: ¿esa hormiga tiene alas? ¡Pues sí! En muchas especies, machos y futuras reinas salen del hormiguero para reproducirse y dispersarse. Cuando coinciden muchos individuos, la escena parece una pequeña revolución a ras de suelo. Es una oportunidad estupenda para descubrir una parte de su vida que normalmente nos pasa desapercibida.
Cuando al vecindario le salen alas
Las obreras que solemos ver caminando forman parte del día a día de la colonia. Los reproductores alados tienen otro papel: salir, encontrarse con individuos de otras colonias y participar en el vuelo nupcial. El momento depende de la especie y de las condiciones del lugar. La naturaleza lleva muchos calendarios a la vez, así que no hay un único día de las hormigas voladoras para todas.
¿Y después qué? En muchas especies, los machos mueren poco después del apareamiento. Las hembras fecundadas aterrizan, se desprenden de sus alas y, como futuras reinas, buscan un lugar adecuado para intentar fundar una colonia. ¡De un vuelo a un hogar nuevo! No todas lo consiguen y existen especies con estrategias distintas: la vida de las hormigas también está llena de variedad.
Una historia nueva cabe en una grieta
En las especies con fundación solitaria, la reina cuida las primeras etapas de la nueva colonia hasta que aparecen las primeras obreras. Es un proceso delicado, ligado a encontrar un lugar adecuado y superar los desafíos del entorno. Podemos dejar que esa historia continúe donde empezó, respetando el suelo y los refugios en lugar de recoger las reinas para llevárnoslas a casa.
La próxima vez que veas este movimiento, aparta un poquito el paso y disfruta del espectáculo. Una foto sin perseguirlas, una pregunta y un rato mirando pueden dar para una conversación estupenda. El vuelo forma parte de su vida, y sus protagonistas merecen seguir su camino. ¡Cuántas aventuras ocurren mientras nosotros vamos a comprar el pan!
